YUGO DESIGUAL

YUGO DESIGUAL

El matrimonio es la forma de unión más íntima que puede tener una pareja, ya que es un acto en el cual ambas partes dejan atrás a sus padres para poder ser una sola carne que se mantendrá junta hasta el final de sus días, amándose y respetándose en todo momento (Efesios 5:31).

Sin embargo, existen unas cuantas restricciones a la hora de poder elegir a una persona con quien casarse, como lo es el yugo desigual, el cual se ha convertido en una de las lecciones básicas enseñadas en la mayoría de las Iglesias del mundo.

Puede que los cristianos que deban dejar un noviazgo con un incrédulo, o una amistad que se encamine a esta relación, tengan cierto miedo de dejar este romance por pensar que no encontrarán a alguien adecuado, pero deben saber que Dios los guía y Él nunca los abandonará (Salmos 37:23-24).

¿Qué es el yugo desigual?

El yugo desigual es una relación matrimonial entre un cristiano y otra persona que forma parte de una religión distinta, o que bien no es creyente de ninguna religión.

A pesar que la biblia indique que un cristiano no puede formar parte de un yugo desigual, esto no es algo que aplique también en los noviazgos, debido a que un noviazgo no es un término originario de la Biblia.

Pero, ya que los noviazgos son relaciones que basan sus principios en el matrimonio cristiano, se puede afirmar que tener una relación que pueda terminar en un yugo desigual es algo grave y está mal visto por la Iglesia.

Claro está, esto no significa que aquellos amistades con un incrédulo deban abandonarlos, ya que los cristianos son el medio con el cual los no creyentes pueden conocer más sobre la Palabra de Dios (1 Pedro 3:15).

Pero, los cristianos siempre deben evaluar si ese supuesto amigo es alguien cuya relación sólo lo ha alejado de Dios, porque entonces debe alejarse para evitar que su fe se quebranta (Proverbios 13:20).

¿Qué dice Dios sobre el yugo desigual?

El yugo desigual no es un tema que sea tocado frecuentemente en la biblia, pero, en los versículos donde surge, se explica muy bien que una relación entre un cristiano y un no creyente es considerado como un pecado.

Es por el choque de creencias que existe en un yugo desigual, el cual puede hacer que un cristiano se aleje de Dios, que las personas deberían evitar tener esta relación a toda costa (2 Corintios 6:14).

Aquellos que son detractoras del yugo desigual, piensan que debido a que únicamente un versículo cuestiona este acto, entonces pueden casarse con la persona que deseen, sin importar su religión o pensamiento.

Sin embargo, en una parte de la Biblia se usa una metáfora de «no arar buey con asno» (Deuteronomio 22:10) para referirse a la ilegitimidad que existe en el matrimonio entre un incrédulo y un cristiano.

Además, los padres deben instruir a sus hijos por el camino de Dios para que pueda refrenar cualquier acto que lo aparte de Él (Proverbios 22:6), y si estos viven en un yugo desigual esto traerá graves problemas en esta educación.

Por lo tanto, vivir en un yugo desigual es algo que traerá toda clase de problemas en el matrimonio, y los integrantes no solo vivirían infelices en el pecado, sino que, seguramente, terminarán divorciándose, el cual es uno de los pecados más viles (Mateo 5:32).

¿Cómo es vivir en un yugo desigual?

Como ya hemos explicado, el yugo desigual es un pecado en toda la extensión de la palabra, pero, aún así, muchos cristianos deciden ignorar la Biblia y se casan con un incrédulo con la idea, más que errónea, de que “podrán cambiar su manera de pensar».

Para empezar, restaurar la fe de una persona incrédula es un trabajo de Dios y no del hombre, ya que Él es el encargado de mostrarnos el camino por donde debemos andar (Deuteronomio 1:29-33).

Incluso si Dios decide utilizar a uno de sus fieles como un medio para cambiar la mentalidad de un incrédulo (Hechos 9:15), Él nunca cometería un pecado para poder llevar a cabo esta función.

Además, es común que en estos matrimonios las personas discutan casi diariamente por no compartir sus opiniones en múltiples temas y decisiones, las cuales pocas veces van referidas al cristianismo.

Puede que algunas personas consideren que es una exageración pensar que un matrimonio fracasará por el simple hecho de no estar de acuerdo en la misma religión, pero hay que pensar ¿Pueden dos personas estar juntas si no están de acuerdo en algo tan simple como cuál religión que compartir? (Amos 3:3).

Ante todo, los cristianos siempre deben de casarse bajo el nombre del Señor (1 Corintios 7:39), algo que claramente no se cumple al desposarse con un incrédulo.

¿Qué pasa si mi cónyuge cambia su religión después de casarnos?

Como ya hemos dicho, las personas que se casen con alguien que tenga una religión diferente al cristianismo estaría cometiendo un pecado, y se podría argumentar que si el cónyuge cambia su creencia de manera súbita no se estaría haciendo algún mal.

Sin embargo, se nos explica que no existe ninguna excusa para vivir en el yugo desigual, por lo que vivir en una situación así obligaría a la pareja a separarse.

Claro está, el motivo de un cambio religioso puede deberse a múltiples motivos, por lo que antes de tomar esta decisión ambas partes deben hablar sobre su situación y ver si hay una solución.

Si este cambio religioso es algo definitivo, y no existe ninguna solución para esa situación, entonces tendrán que divorciarse, pero no debes temer, porque Dios nunca castiga al inocente por los pecados de los demás (Números 14:18).

¿Qué debería hacer un cristiano para no caer en el yugo desigual?

Todas las bases y restricciones de la biblia hacia el yugo desigual están muy bien establecidas, sin embargo, esto no evita que muchos cristianos cometan errores que hagan que terminen en un noviazgo con un incrédulo, o incluso se casen en el peor de los casos.

Entonces, te diremos algunos consejos, sustentados con la Biblia y sus enseñanzas, para evitar que termines en un yugo desigual:

Asegurar que la otra persona tiene un verdadero compromiso

Cuando alguien se refiere a un «incrédulo», las personas piensan automáticamente en alguien que niega la existencia de Dios, este es un término bastante extenso que involucra a otras personas como los agnósticos, paganos, modernistas, etc.

Entonces, puede que las creencias que hemos descrito crean en Dios a su propia forma, pero igualmente se desvían de las enseñanzas del cristianismo, lo cual los vuelve en personas ignorantes, aún sin saberlo (Deuteronomio 28:14).

Por lo tanto, una persona no solo debe  saber si la persona con la que tiene un noviazgo es creyente del mismo Dios, sino que también deben asegurarse que tengan un mismo concepto.

No ver sólo la belleza externa

Dios nos enseña que debemos de fijarnos siempre en esa belleza emocional, moral y afectiva que tienen las personas en su interior, antes de las características físicas de una persona (Proverbios 15:13), un concepto que claramente se ha alejado de la sociedad moderna.

Realmente, las personas han llegado a un punto en el que incluso consideran que tienen un estilo de mujer/hombre específico, cuando todas las personas son iguales por ser hijos de Dios (Gálatas 3:28).

Es por esas mismas cualidades que busca una persona a la hora de encontrar una pareja que se puede ver cegada, y dejar pasar el tipo de creencia que los haría vivir en un yugo desigual.

Con esto que hemos dicho, se puede decir que «el amor a primera vista» no existe, por lo que no deben dejarse llevar por esto y conocer a su enamorado antes de tomar cualquier decisión importante.

Pedir ayuda religiosa

Finalmente, un pensamiento que nunca nadie debería de olvidar es que no están solos, Dios siempre los acompaña y los guía en su camino (Génesis 12:5-7), así que cada vez que tengan una duda pueden pedirla en una oración y Él les mostrará su Voluntad (Romanos 15:32).

Anteriormente, hemos dicho que muchas veces las personas tienen el pensamiento que «deben casarse con una persona para cambiar su mentalidad», si piensan, honestamente, que tienen un papel en este cambio pueden consultarlo directamente con Dios para que los guíe.
Otra opción, si tienen problemas para poder oír la Voluntad de Dios, es hablar con el pastor de la Iglesia a la que asiste el cual los asesorará usando la Palabra de Dios (Mateo 7:7).

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